Ministerio El Remanente Inc. - Iglesia Cristiana El Remanente

29 febrero 2016

Cicatrices del alma ©

“El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas”. Salmos 147:3 RV60

Las contusiones y heridas recibidas sobre nuestro cuerpo, cuando son severas, nos dejan una marca permanente, de por vida.

Personas que han sufrido accidentes, han estado en una guerra, o han sido víctimas de violencia física y maltrato, conservan en sus cuerpos, una marca que les recuerda un trágico momento de sus vidas.

Pero hay heridas que son invisibles a nuestros ojos físicos, pues no se trata de heridas del cuerpo, sino del alma.

De alguna forma u otra, la mayoría de nosotros cuenta con estas cicatrices del corazón.

Estas cicatrices pasan la mayoría de las veces en forma inadvertida a los demás.

Sonreímos, saludamos, conversamos con los demás... en forma normal.

Somos a veces a los ojos de las demás personas, a las cuales la vida le sonríe.

Pero bien sabemos que al reflejarnos en el espejo de nuestros recuerdos, vemos allí, las heridas que nadie puede ver, sino solamente nosotros.

No podemos borrarlas, ni ignorarlas, ni olvidarlas, solo están allí.

Surge entonces en nosotros un sentimiento de impotencia, que exclama en un suspiro silencioso.

- Ah si alguien supiese... de mis heridas y tristezas.

Quizás ninguna persona las sepa... pero Dios sí las sabe.

Quizás me dirás que esto no es ninguna noticia nueva... pero déjame mostrarte este versículo de la Biblia, donde declara que actitud toma Dios, hacia los heridos del alma.

“El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas”. Salmos 147:3 RV60

Muchas personas por impotencia, frente a las heridas sufridas en el pasado, se rebelan contra Dios, cerrándole la puerta de su corazón.

Es como quien se enoja con su médico, porque padece una dolencia.

Uno puede estar toda la vida preguntándose…

¿Por qué me afectó esto a mí?

A veces puedes encontrar la respuesta y otras veces no.

De continuar en este estado, de autocompasión, sin entregar nuestra vida al médico divino, antes que mejorar, nuestro estado empeorará.

¿Sabes?

Cristo entiende de heridas.

Él fue herido en la cruz del calvario por todos nosotros.

Su cuerpo fue maltratado, por los clavos, latigazos, azotes y la corona de espinas.

Aún más, fue despreciado, recibió burlas e insultos.

Pero sobre toda las cosas, el mayor dolor infringido fue que todos nuestros horrendos pecados... fueron cargados sobre él.

¡Nosotros fuimos los que le provocamos las heridas a Cristo!

No sé, si algún día vendrán a pedirte perdón aquellas personas que un día te hirieron.

¡Pero sí sé, que puedes ir hoy a Dios, y pedirle perdón por tus pecados, perdón por haberle rechazado, aceptar la salvación que él te da... y la sanidad que quiere provocar en ti!

¿Aquel que sufrió heridas... acaso no comprenderá las tuyas?

¿Aquel Dios de amor que vino a buscarte... no querrá salvarte?

¿No estará dispuesto acaso... a sanar a los quebrantados de corazón como dice su palabra?

Jesús describe en la Biblia, a que ha venido a este mundo.

“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos”. Lucas 4:18 RV60

El médico divino quiere tratar tu alma.

Su amor es la medicina, eficaz, que nos cura.

Sus manos amorosas, quieren limpiar tus pecados y vendar tus heridas.

¡No más cicatrices del alma... sino sanidad de Dios!

¡Déjate curar!

“Más yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová”.
Jeremías 30:17 RV60

Amén. 
Read More

28 febrero 2016

Cicatrices ©

¿Te has cortado alguna vez?

Supongo que sí.

A mí me ha pasado muchas veces.

En algunos casos la lesión ha cerrado pronto.

En heridas más profundas llega la infección, la inflamación y luego la cicatriz.

Se infecta.

Punza.

Arde.

Duele.

Y demora en sanar.

Casi siempre han sido por accidente, imprudencia o terquedad.

No pocas, provocadas por alguien más, sean con mala o buena intención.

Algo que he aprendido sobre las heridas, es que deben ser limpiadas muy bien antes de suturarlas, o cerrarla por fuera, pero la infección crecerá por dentro hasta hacerse peligrosa e insoportable.

Habrá que abrir de nuevo sobre la piel sanada y limpiar fuertemente hasta eliminar la infección, o repetir la acción indefinidas veces.

La curación duele, pero es necesaria.

Es curioso pero el área aun no sanada, es la que duele más y necesita rasparse con más energía.

Con el alma sucede igual.

Las heridas son producidas por decepciones, traiciones, recelos de quienes han creído palabras necias y falsas contra nosotros, sentimientos no correspondidos, injusticias, esperanzas que se demoran.

Y... bueno, agrégale a la lista algo personal.

A veces creemos haber sanado de ellas, pero sólo han cicatrizado por fuera.

Adentro aumentan la presión.

Como una bomba de tiempo y dolor.

Se acumulan en el corazón, cubriéndolo con cicatrices que dificultan la entrada y salida de sentimientos que provoquen más heridas.

Evitando su entrega.

Endureciéndolo más y más.

Las heridas no sanadas lo incapacitan para confiar fácilmente y amar sin esperar algo a cambio.

Mejor es no amar para evitar ser lastimado.

Es la fórmula que nos enseña el mundo como protección.

Y, como consecuencia, nos herimos más y a los demás, aun sin intención.

Nuestro salvador.

A cambio pide la entrega total de nuestras vidas, en arrepentimiento verbal y sincero.

También desea ser el protector de nuestro corazón y el sanador de nuestras heridas, por profundas que sean.

Nos dolerá, pero si nos dejamos tocar por su mano de amor, sanaremos de adentro hacia fuera, una vez y para siempre, y sin cicatrices.

Un doctor no puede inyectarte para curarte si no le pones tu brazo.

¿Sabes?

El también necesita ser sanado de sus cicatrices.

No de las que permitió por amor a nosotros, pagando por nuestros pecados.

No las hechas con clavos, azotes, corona de espinas y esa lanza en la cruz.

Le sangra el corazón cuando nos negamos a entregarnos a él.

Le duele cada vez que preferimos pecar a darle su lugar.

Sufre si herimos a los demás, si agradamos al hombre antes que a él, y al no compartir su verdad de salvación a aquellos que se pierden cada día.

Las heridas más profundas y dolorosas que Dios puede sentir son las de nuestro desprecio e indiferencia, nuestra perdición y nuestro pecado.

¿Qué herida prefieres?

¿La de tu corazón, que puede ser sanado por Dios, sin cicatrices, o la del suyo, provocada por nosotros mismos?

Amén. 
Read More

27 febrero 2016

La Inconstancia ©

“El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”. Santiago 1:8 RV60

Todos cuando comenzamos algo siempre comenzamos con el objetivo de terminar lo que iniciamos.

Como por ejemplo una carrera universitaria, un curso de inglés, clases de música, etc.

No creo que alguien inicie algo pensando en que no lo terminara sino…

¿Para qué iniciarlo?

Claro que cuando emprendemos algo en el camino encontraremos diferentes obstáculos que nos querrán impedir que alcancemos nuestro objetivo.

Pero el error no está en que se nos atraviesen obstáculos, el error esta en detenerte y rendirte frente a esos obstáculos.

En nuestro tiempo hay muchas personas que están acostumbradas a comenzar algo y no terminarlo.

Pareciera ser que hemos adoptado esa mala práctica como algo cotidiano en nuestra vida.

Pareciera ser que es fácil comenzar algo y no terminarlo.

Cuando realmente no nos damos cuenta que lo que Dios quiere para nuestra vida es que seamos constantes, que comencemos las cosas y se las confiemos a él para que las podamos cumplir o terminar.

Ahora bien…

¿Qué es inconstancia?

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua española, inconstancia (Del lat. inconstantĭa) es:

1. f. Falta de estabilidad y permanencia de algo.

2. f. Facilidad y ligereza excesivas para cambiar de opinión, de pensamiento, de amigos, etc.

Definamos a una persona inconstante.

Una persona inconstante es una persona que no tiene un objetivo definido en su vida.

Es una persona que se siente insegura de sí misma o con baja autoestima.

Es una persona que tiene a lo mejor una forma de vida un poco desordenada en cuanto a su familia o amistades.

Ejemplos de algunas cosas que dejamos a medias…

Una carrera en la universidad… hay personas que han cambiado muchas veces de carrera y todo por no sentirse “cómodo(a)” en ella.

Un trabajo… hay personas que no duran mucho tiempo en sus trabajos por situaciones a lo mejor de personalidad, ya que su inconstancia los lleva a no ser unos buenos trabajadores y por esto muchas veces son despedidos o cambian de trabajo por decisión propia.

Una relación de noviazgo… hay muchas personas que nunca se estabilizan en un noviazgo, sino que cambian de pareja constantemente y nunca formalizan.

Otras a lo mejor sencillas pero reales… la limpieza en su cuarto, un tratamiento médico, algún libro que comenzamos a leer y no lo terminamos, alguna película, algún programa en la computadora, alguna reparación de algún objeto, alguna platica, alguna capacitación, algún deporte que practicábamos, etc.
 
Ante todo esto, la pregunta es…

¿Cómo superar la inconstancia?

1. Reconocer el problema y querer cambiar.

2. Proponerte ciertas metas sencillas y cumplirlas, para luego cumplir otras que necesitaran más constancia.

3. Renovar tu mente y entender que todo lo puedes con Cristo.

4. Dejar que Jesús te tome de su mano y que él sea el centro de tu vida.

Si tú eres una persona que estaba hasta este día atada a una vida de inconstancia quiero decirte que Jesús quiere liberarte y darle un nuevo sentido a tu vida.

Tú has sido llamado para un propósito, permite que ese propósito se cumpla en tu vida y podrás ver las maravillas de nuestro Dios.
 

Amén.
Read More

26 febrero 2016

Impuntualidad ©

Ser puntual es ser exacto, ser preciso.

Si te detienes un poco te darás cuenta que a cada palabra puntual es derivada de la palabra… punto, esto nos da una idea más acertada de lo que es la puntualidad.

Hay una frase que hemos escuchado por lo menos una vez… eres puntual como un inglés.

Puede que te la hayan dirigido a ti o sino, a otra persona, eso que importa, lo interesante es que se les dedica esta frase a los que llegan a la cita, al trabajo o a otra parte en los momentos precisos en que deben llegar.

Ser puntual como un inglés, no significa un problema, más bien, es una buena costumbre.

Llegar a la cita un antes de tiempo tampoco es problema, si se dispone de ese tiempo.

Pero ya sabemos que el problema empieza cuando llegamos después de tiempo.

Si esto se hace costumbre, los conflictos se agravan.

¿Qué pasa cuando tenemos la mal costumbre de llegar tarde y muchas veces no le damos tanta importancia a este tema?

Creemos que llegar un minuto tarde al trabajo puede ser lo más normal del mundo…

¿Pero lo es realmente?

En unos minutos se pueden salvar vidas, entonces uno nunca sabe que podemos evitar si llegamos un minuto antes de lo acostumbrado o que beneficios podamos lograr si llegamos cinco o diez minutos antes a la cita.

Ya sea en el trabajo, en la escuela, en una cita, para ir al templo, o en grupos sociales de cualquier tipo, la puntualidad es algo que debe estar presente, pues todas las personas involucradas merecen una atención de nuestra parte.

Es de buena educación la puntualidad.

Cada persona merece esa buena atención de nosotros, ya sea el jefe de trabajo, los compañeros, el profesor, los amigos, los alumnos o discípulos de algún ministerio, pero por sobre todos y especialmente Dios.

¿Dios?

¡Claro!

Enfoquemos este tema sobre este punto.

Cuando vamos al templo…

¿Eres puntual?

Dios nos da 24 horas diarias que utilizamos para llevar a cabo diferentes actividades necesarias en nuestra vida.

¿Cuántas de ellas dedicas a Dios?

Digamos que él te pide una, solo una hora.

¿Se la ofrecerías?

La mejor opción de que se dispone es aceptar gustosamente a esta demanda, pero si tenemos este vicio de impuntualidad y le quitamos 10 minutos a este acto, estamos negándole 1/6 parte de lo que nos pide.

¿Y si son 15 minutos?

¿Y si son más?

Entonces caemos en una injusticia, ya que la atención de ser puntual al primero que se la debemos brindar es a Dios.

¿No lo crees?
 
¿Tú acostumbras llegar a los cultos en tu iglesia siempre tarde?

¿O más tarde aún?

O como dicen por ahí…

¿Al amén?

La impuntualidad es uno de los problemas que está en todas partes, es omnipresente.

¿Tú eres uno de ellos y no te has dado cuenta?

Es fácil que lo identifiques.

Siempre hay una excusa de por medio y una justificación.

Es tan ágil y tan creativa la mente, que hasta inventa cosas... el familiar, el medio de transporte o el trabajo, el perrito, el gatito... en fin.

¿Cómo puedes acabar con esto?

Es necesario que reflexiones, analices, medites y mires tu mano izquierda, deja lo que estás haciendo, apresura tus pasos a la casa de Dios y cumple.

Realízate a ti mismo un examen de conciencia y pregúntate.

- ¿Siempre llego tarde?

- ¿Tengo muchos parientes enfermos?

- ¿Siempre el autobús se atrasa?

- ¿Siempre es mi trabajo?

Si tú eres de los que no les queda el saco.

¡Felicidades!

Ahora no pierdas el tiempo y ayuda a tu hermano que sabes que tiene ese problema.

Estás a tiempo de acabar de una vez por todas con la impuntualidad.

Ser puntual es…

* Orden.

* Disciplina.

* Responsabilidad.

*Actitud positiva y respeto.


Amén.
Read More

25 febrero 2016

Búsquedas equivocadas ©

“Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre”. Juan 6:26, 27 RV60

Jesús había realizado el milagro asombroso de alimentar a más de cinco mil personas a partir de un par de panes y unos peces.

Esta multiplicación milagrosa de alimento, sació el hambre de muchas personas.

Pero el propósito del Señor, era más elevado y más profundo, que el solo hecho de satisfacer una necesidad física de la gente.

A poco, estas personas comenzaron una persecución por mar y tierra, para encontrar de nuevo a Cristo, siguiéndolo con un solo fin… volver a comer pan.

Por eso Jesús los confronta con el verdadero propósito del milagro, que no consistía en que las personas pusieran toda su atención a las cosas terrenales y a la saciedad de sus necesidades alimentarías, sino que apuntaba a que pudieran reconocer en Jesús al Hijo de Dios, al enviado del Padre, al Mesías y Salvador.

Hoy día esta misma situación se vuelve a repetir.

Millares de personas se acercan a las iglesias en busca de beneficios y no, en busca del salvador de sus almas.

Dios comprende y se conduele con las necesidades humanas, pero quiere que los hombres encuentren no el alimento temporal que como dice la Biblia que perece, sino al alimento eterno, que es la salvación en Cristo Jesús.

Por eso la Biblia recuerda a cada persona.

“No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?... Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Mateo 6:31, 33 RV60

Hermano(a), amigo(a), quizás hoy tu principal problema sea tu sustento diario.

Quizás tu Cristo, solo sea aquel que tenga la solución a tus necesidades.

Si tu ropa se ha envejecido.

Si no tienes para darles a tus hijos todo lo que quisieras.

Si has pasado hambre recientemente.

No desesperes.

Dios lo sabe.

No dejes que el árbol de este problema tape el bosque de las innumerables bendiciones que Dios tiene para tu vida.

Lo primero, es que tú, puedas encontrar la salvación de tu alma.

Si crees en Cristo como tu salvador y confiesas tus pecados, Dios obrará una nueva creación en ti, serás un hijo(a) suyo.

Y Dios no desampara a sus hijos.

Él es fiel a su promesa.

Pero el orden de búsqueda es...

Primeramente el reino de Dios y su justicia...

Si no tomas en cuenta este principio fundamental de la palabra de Dios, solo lograrás una búsqueda equivocada.

Si tus intentos de búsquedas fueron en vano y nada has logrado.

Busca a Dios.

¡Y finalizará tu búsqueda!


Amén. 
Read More

24 febrero 2016

Busco novia(o) ©

¿Sabes cuál es el versículo bíblico que muchos jóvenes cristianos quisieran hacer desaparecer?

El que está en 2 corintios 6:14 RV60 que dice...

“No os unáis en yugo desigual… ”.

Y esto se debe a que muchos jóvenes cristianos buscan sus parejas entre jóvenes que no comparten su fe, sin importarles la advertencia del Señor por lo que tienen que pagar las consecuencias a veces de manera dolorosa.

Hay quienes con pretexto de “evangelizar” a la pareja, buscan ese yugo desigual para llevarla a los pies de cristo.

¿Eres tu uno de ellos?

A lo largo de nuestra vida, la sociedad nos ha enseñado que debemos esforzarnos por lograr lo que queramos y que el límite es nuestra imaginación, así que si puedes soñarlo, puedes lograrlo.

Sin embargo, dentro del cristianismo la vida no es igual a la de aquellas personas que no viven según la palabra de Dios.

Los cristianos tenemos éxito en la vida, en la medida que confiamos en el Señor y hacemos todo en su nombre y para él.

“Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”. 1 corintios 10:31 RV60

Cuando se trata de conseguir pareja, nosotros mismos nos afanamos y preocupamos por buscar esa pareja, así que si no vemos un prospecto dentro de los hijos de Dios, lo buscamos fuera de ellos, no medimos las consecuencias y pese a las enseñanzas bíblicas, los ejemplos contemporáneos de tantos fracasos matrimoniales y vidas destruidas por no vivir dentro de la palabra de Dios, nuestros jóvenes hacen caso omiso y en su desesperación buscan el yugo desigual.

Para el joven cristiano, Dios tiene la pareja ideal, la ayuda idónea, la mujer o el hombre con quien será completamente feliz, solo hay que pedírselo a Dios, ser constante en la oración y tener paciencia.

Recuerdo el testimonio de unos padres que fueron a recoger a su hija después de un campamento cristiano para niños y encontraron tirada una Biblia que no decía el nombre de su dueño, esta Biblia estaba toda subrayada de colores y con anotaciones en sus hojas, así que ese matrimonio oró a Dios para que su hija cuando fuere mayor encontrara un hombre entregado a Dios, como parecía ser la persona dueña de esa Biblia.

El tiempo pasó, la chica creció y se comprometió con un buen joven cristiano, poco antes de casarse, la familia de la chica se iba a mudar, así que el novio gentilmente se ofreció a ayudar a sus futuros suegros a cargar el camión de la mudanza, en eso estaba cuando una de las cajas cayó al suelo quedando al descubierto su contenido, entre los que se encontraba aquella vieja Biblia subrayada, cuando el joven la vio exclamó…

- ¡Mi Biblia!

- ¿Dónde la encontraron?

Dios no solo contestó la oración de aquellos padres, sino que también les dio al dueño de esa Biblia para su hija.

Así los padres debemos orar por nuestros hijos, pero los jóvenes cristianos conscientes que su Padre celestial quiere lo mejor para ellos, deben confiar plenamente en Dios y pedirle a él que les dé la pareja ideal, pues Jesús prometió.

“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. Juan 15:17 RV60

“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud… ”. Eclesiastés 12:1 RV60


Amén.
Read More

23 febrero 2016

La Culpabilidad ©

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. 1 Juan 1:9 RV60

Quizás la gran mayoría de nosotros en momento determinado nos hemos sentidos culpables en varias situaciones, como por ejemplo… cuando decimos ciertas palabras que dañan a otra persona, cuando por nuestra culpa deja de alcanzar algún objetivo, etc.

Como todo humano, cometeremos errores, tampoco nos vamos a excusar en nuestra humanidad e imperfección para hacer valederos nuestros errores, pero también tenemos que entender que muchas de las situaciones que nos suceden sirven como experiencia para no volver a caer en el mismo error.

Lo malo de todo esto, es que hay muchas personas alrededor del mundo que cometieron ciertos errores ya sea conscientemente o inconscientemente y pasan toda su vida culpándose de las consecuencias, cosa que no tendría que ser así tomando en cuenta lo que dice la Biblia en 1 Juan 1:9 RV60

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

Por esa razón queremos hacerte entender que ese sentimiento de culpa que muchas veces esta en tu vida, no es de Dios, pues Dios nunca se la pasaría toda la vida culpándote de algo, al contrario él quiere darte perdón y paz para tu vida.

Todos, absolutamente todos, estamos expuestos a que en momento determinado cometamos errores, el que cree que no comete errores es el primero en cometerlo, pues con el simple hecho de creer que no los comete ya lo cometió.

Hay 2 clases de errores que podemos cometer para sentirnos culpables.

Primero los errores inconscientes y segundo los errores consientes.

Ahora bien la pregunta seria…

¿Cuáles son los errores inconscientes?

Por una parte pueden ser aquellos en los cuales muchas veces no somos los que lo propiciamos, sino que son cometidos por otra persona, por otra parte pueden ser aquellos que cometemos sin darnos cuenta.

A continuación unos ejemplos…

Si eres un hijo no deseado… no puedes culparte o sentirte culpable de haber nacido sin haber sido deseado ya que no fue tu culpa.

Dios siempre tiene un propósito para todo y en el plano de Dios estaba escrito de que tú ibas a nacer.

Hay muchas personas que pasan la vida quejándose de… ¿por qué nacieron?

Cuando no eres tú ni tus padres quien propone eso, sino más bien Dios.

Si él permitió que tú existieras y que tus padres aun sin desearte te tuvieran es porque Dios tenía planes grandes para tu vida, en lugar de pasarte la vida preguntando…

¿Por qué naciste?

Deberías comenzar a caminar por la senda que Dios anhela que camines, para que él te pueda usar en manera grande.

Tienes que entender algo…

¿No eres una casualidad, ni mucho menos un error?

Eres un hijo de Dios, un príncipe de Dios con ciudadanía celestial.

Si tus padres se separan… muchos hijos se sienten culpables de la separación de sus padres, pues muchas veces ellos (los padres) los toman de escudos o excusas para separarse y los mas afectados son los hijos, pues luego de la separación muchas veces los padres que han quedado con ellos descargan su ira contra sus hijos, muchas veces con golpes y otras con palabras que hieren.

No puedes culparte por los errores que tus papas cometieron en su relación, tú no eres el culpable de la separación por más que tus padres te quieran culpar, los culpables son ellos ya que con las decisiones que toman y su forma de llevar su relación hicieron que dicha relación no funcionara y la llevaron al fracaso.

Tu solamente eres un regalo de Dios para esa relación, lastimosamente muchos matrimonio no lo ven de esa manera, pero esa no es tu culpa y tienes que entenderlo. 

Cuando dices ciertas palabras sin darte cuenta que pueden dañar… cuando de tu boca salen palabras que dañaron a alguien, pero que el fin de esas palabras no era ese, lo que tienes que hacer si te sientes culpable, es hablar con esa persona y pedirle disculpas aunque tu intención no haya sido dañarla.

Muchas veces sin darnos cuenta hacemos comentarios que pueden dañar a alguien, pero no puedes culparte por situaciones que no fueron planeadas para dañar.

Debes entender que no todas las personas toman nuestras palabras como muchas veces las queremos dar a entender, hay personas que mal interpretan y es ahí en donde debemos de ser capaces de pedir disculpas sin haber tenido culpa.

Bueno hay muchos más errores inconscientes los cuales como ya dije anteriormente son cometidos sin previa meditación, pero también hay errores que cometemos conscientemente es por ello que debemos preguntarnos…

¿Cuáles son los errores consientes?

Son todos aquellos que cometemos sabiendo que es un error o que no lo debemos cometer.

Por ejemplo… pueda ser que en momento determinado le digamos ciertas palabras a alguien las cuales sabemos que lo dañaremos, también cuando sabemos que con cierta acción dañaremos a alguien, esto se da mas que todo en las relaciones amorosas, muchas veces por celos se dejan llevar realizando ciertas acciones que en lugar de mejorar la relación la terminaran dañando.

Otros de los errores que muchas veces cometemos conscientemente son…  responder pésimamente a nuestros padres, hacer de menos a una persona por su condición física, social o espiritual, pecados con los cuales dañamos nuestra relación con Dios, etc.

La mayoría de estos errores consientes acarrean consigo un sentimiento de culpa, al ver los resultados de nuestros errores, solo una persona que tenga una mente cauterizada no sentirá culpa.

Una mente cauterizada es la de una persona que peca y peca y no siente que halla fallado, en pocas palabras se acostumbro al pecado y a las fallas y ya no se siente incomodo.

Ahora bien cuando uno de nosotros que no tenemos la mente cauterizada cometemos errores consientes, claro que sentiremos culpa.  

Pero…

¿Qué debemos hacer cuando la culpa es un sentimiento diario en mí?

1. Tenemos que pedirle perdón a Dios por todo error o pecado cometido, la Biblia dice en Isaías 1:18 RV60

“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”.

2. Ve a donde la persona que ofendiste o donde la persona que se siente ofendida y pídele perdón.

Este acto traerá gran bendición a tu vida, pues la Biblia dice en Proverbios 28:13, 14 RV60

“El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; Mas el que endurece su corazón caerá en el mal”.

Este acto no es ninguna vergüenza sino mas bien como Jesús dijo en Mateo 23:12 RV60

“Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.

3. Tienes que entender que desde el momento que le pides perdón a Dios y te disculpas o le pides perdón a la persona a quien le causaste daño, desde ese momento eres libre de toda culpabilidad, no puedes seguirte culpando de algo, de lo cual Dios ya te perdono.

Quizás el más difícil de los 3 pasos es el tercero, ya que muchas personas no se sienten perdonadas.

Pueda darse el caso de que tu cumplas el primer paso y al cumplir el segundo paso, esa persona no te perdone, eso no quiere decir que vas a vivir con el sentimiento de culpabilidad.

Tienes que entender que desde el momento que tu haces esos dos pasos, Dios te perdona y si la otra persona no, de todas formas tu ya eres libre de toda culpabilidad, pues cumpliste con lo que Dios nos manda, la atadura que tenias que no te dejaba caminar tranquilo fue rota, si la otra persona no te perdona, el problema ya no es tuyo sino de esa persona.

Jesús dijo en Mateo 6:14, 15 RV60

“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”.

Es hora de despojarte de todo sentimiento de culpabilidad, es hora de darte cuenta que si ya le pediste perdón a Dios por tu pecado, el ya te perdono.

Isaías 43:25 RV60 dice…

“Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados”.

Es tiempo que te levantes como un hijo renovado y comiences a experimentar de las bendiciones que te has estado privando por el sentimiento de culpabilidad que dominaba tu vida hasta este día.

Que nunca se te olvide, Jesús ya te perdono de todo pecado ahora eres nueva criatura en el.


Amén
Read More

Google+ Followers