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12 febrero 2016

La leyenda de San Valentín ©

La leyenda dice que en los tiempos cuando la religión católica era una novedad, el emperador Claudio II, les prohibió a los soldados romanos contraer matrimonio o involucrarse con mujeres.

Claudio creía que si sus soldados se casaban, iban a querer quedarse en casa con sus mujeres y familias en lugar de participar en guerras.

El cura Valentino desafió esta orden y casó a varios soldados del emperador.

Por esto, Valentín fue arrestado y condenado a muerte.

Durante las últimas semanas de su vida, algo impresionante sucedió.

El carcelero, habiendo visto que Valentino era un hombre de letras, pidió permiso para traer a su hija, Julia a recibir lecciones de Valentino.

Julia, quien había sido ciega desde su nacimiento, era una joven preciosa y de mente ágil.

Valentino le leyó cuentos de la historia romana, le enseñó aritmética y le habló de Dios.

Ella vio el mundo a través de los ojos de Valentino, confió en su sabiduría y encontró apoyo en su tranquila fortaleza.

- ¿Valentino, es verdad que Dios escucha nuestras oraciones? -Julia le preguntó un día.

- Si, mi niña.

- El escucha todas y cada una de nuestra oraciones -le respondió Valentino.

- ¿Sabes lo que le pido a Dios cada noche y cada mañana?

- Yo le pido a Dios el poder ver.

- ¡Tengo grandes deseos de ver todo lo que me has contado!

Valentino le contestó…

- Dios siempre hace lo mejor para nosotros, si creemos en él.

- ¡Oh, Valentino, yo sí creo en Dios! -dijo Julia con mucha intensidad.

- Yo creo.

Ella se arrodilló y apretó la mano de Valentino.

Se sentaron juntos, cada uno en oración.

De pronto, una luz brillante iluminó la celda de la prisión.

Radiante, Julia exclamó.

- ¡Valentino, puedo ver, puedo ver!

- ¡Gloria a Dios! -exclamó Valentino.

En la víspera de su muerte, Valentino le escribió una última carta a Julia pidiéndole que se mantuviera cerca de Dios y la firmó…  de tu Valentino.

Valentino fue ejecutado el día siguiente, el 14 de febrero del año 270, cerca de una puerta que más tarde fuera nombrada… puerta de Valentino para honrar su memoria.

Fue enterrado en la que es hoy la iglesia de Praxedes en Roma.

Cuenta la leyenda que Julia plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba.

Hoy el árbol de almendras es un símbolo de amor y amistad duraderos.


En cada 14 de febrero, el día de San Valentín, mensajes de afecto, amor y devoción son intercambiados alrededor del mundo.

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