Ministerio El Remanente Inc. - Iglesia Cristiana El Remanente

26 febrero 2016

Impuntualidad ©

Ser puntual es ser exacto, ser preciso.

Si te detienes un poco te darás cuenta que a cada palabra puntual es derivada de la palabra… punto, esto nos da una idea más acertada de lo que es la puntualidad.

Hay una frase que hemos escuchado por lo menos una vez… eres puntual como un inglés.

Puede que te la hayan dirigido a ti o sino, a otra persona, eso que importa, lo interesante es que se les dedica esta frase a los que llegan a la cita, al trabajo o a otra parte en los momentos precisos en que deben llegar.

Ser puntual como un inglés, no significa un problema, más bien, es una buena costumbre.

Llegar a la cita un antes de tiempo tampoco es problema, si se dispone de ese tiempo.

Pero ya sabemos que el problema empieza cuando llegamos después de tiempo.

Si esto se hace costumbre, los conflictos se agravan.

¿Qué pasa cuando tenemos la mal costumbre de llegar tarde y muchas veces no le damos tanta importancia a este tema?

Creemos que llegar un minuto tarde al trabajo puede ser lo más normal del mundo…

¿Pero lo es realmente?

En unos minutos se pueden salvar vidas, entonces uno nunca sabe que podemos evitar si llegamos un minuto antes de lo acostumbrado o que beneficios podamos lograr si llegamos cinco o diez minutos antes a la cita.

Ya sea en el trabajo, en la escuela, en una cita, para ir al templo, o en grupos sociales de cualquier tipo, la puntualidad es algo que debe estar presente, pues todas las personas involucradas merecen una atención de nuestra parte.

Es de buena educación la puntualidad.

Cada persona merece esa buena atención de nosotros, ya sea el jefe de trabajo, los compañeros, el profesor, los amigos, los alumnos o discípulos de algún ministerio, pero por sobre todos y especialmente Dios.

¿Dios?

¡Claro!

Enfoquemos este tema sobre este punto.

Cuando vamos al templo…

¿Eres puntual?

Dios nos da 24 horas diarias que utilizamos para llevar a cabo diferentes actividades necesarias en nuestra vida.

¿Cuántas de ellas dedicas a Dios?

Digamos que él te pide una, solo una hora.

¿Se la ofrecerías?

La mejor opción de que se dispone es aceptar gustosamente a esta demanda, pero si tenemos este vicio de impuntualidad y le quitamos 10 minutos a este acto, estamos negándole 1/6 parte de lo que nos pide.

¿Y si son 15 minutos?

¿Y si son más?

Entonces caemos en una injusticia, ya que la atención de ser puntual al primero que se la debemos brindar es a Dios.

¿No lo crees?
 
¿Tú acostumbras llegar a los cultos en tu iglesia siempre tarde?

¿O más tarde aún?

O como dicen por ahí…

¿Al amén?

La impuntualidad es uno de los problemas que está en todas partes, es omnipresente.

¿Tú eres uno de ellos y no te has dado cuenta?

Es fácil que lo identifiques.

Siempre hay una excusa de por medio y una justificación.

Es tan ágil y tan creativa la mente, que hasta inventa cosas... el familiar, el medio de transporte o el trabajo, el perrito, el gatito... en fin.

¿Cómo puedes acabar con esto?

Es necesario que reflexiones, analices, medites y mires tu mano izquierda, deja lo que estás haciendo, apresura tus pasos a la casa de Dios y cumple.

Realízate a ti mismo un examen de conciencia y pregúntate.

- ¿Siempre llego tarde?

- ¿Tengo muchos parientes enfermos?

- ¿Siempre el autobús se atrasa?

- ¿Siempre es mi trabajo?

Si tú eres de los que no les queda el saco.

¡Felicidades!

Ahora no pierdas el tiempo y ayuda a tu hermano que sabes que tiene ese problema.

Estás a tiempo de acabar de una vez por todas con la impuntualidad.

Ser puntual es…

* Orden.

* Disciplina.

* Responsabilidad.

*Actitud positiva y respeto.


Amén.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Google+ Followers

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...