Ministerio El Remanente Inc. - Iglesia Cristiana El Remanente

13 enero 2016

Raíz de amargura ©

Muchas veces, sucede que después de cierto tiempo como cristianos, no vemos bendiciones de Dios y tampoco tenemos una vida victoriosa, hay quienes claman y claman a Dios, pidiendo su intervención en algo que nos preocupa y al parecer no hay una respuesta concreta, por lo que bien vale la pena revisar nuestra vida y nuestra propia relación con Dios.

Y esto muchas veces obedece a que en nuestro corazón aún hay raíces de amargura.

“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”. Hebreos 12:15 RV60

La palabra de Dios enseña…

“… que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. 2 Corintios 5: 17 RV60

Ahora observa este pasaje…

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios”. 1 Corintios 6: 9-11 RV60

Observen que el verso 11 dice… y esto erais algunos, aclarando que fuimos lavados y santificados, de ahí que somos nuevas criaturas, así que el Señor purifica nuestra alma y nuestros pecados los hecha a lo profundo del mar.

Sin embargo, no todos los nacidos de nuevo están dispuestos a aceptar este regalo de transformación y deciden conservar pecados que se convierten en raíces de amargura.

Nadie debe adorar a Dios, si no ha sabido perdonar…

“Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda”. Mateo 5:24, 25 RV60

El Señor Jesús nos enseñó a pedir perdón y perdonar a quienes nos ofenden…

“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”. Mateo 6:14, 15 RV60

Las raíces de amargura tienen que ver con nuestros sentimientos negativos hacia otra persona, odio, rencor, envidia, hipocresía, falta de perdón, etc., por ello la palabra de Dios nos exhorta a lo siguiente.

“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”. Efesios 4:31, 32 RV60

Basado en todo lo anterior, te animo a revisar tu vida.

¿Cómo es tu relación con los demás?

¿Estás en paz con todos?

¿Necesitas ejercitar el perdón?

“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó así mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante”. Efesios 5:1, 2 RV60

Si eres un hijo de Dios y has nacido de nuevo, asegúrate que no existen raíces de amargura en tu vida y si las hay, entonces desarráigalas de inmediato para que puedas gozar de tu salvación y lleves una vida bendecida y victoriosa en el nombre del Señor Jesucristo.

Amén. 

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