Ministerio El Remanente Inc. - Iglesia Cristiana El Remanente

18 enero 2016

Mi Soledad y tu Soledad ©

“… cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto”. Mateo 6:6 RV60

Mi soledad con Dios es el alimento para mí.

Es el pan de todos los días para mi espíritu.

La soledad con el santo de Israel, es para mi espíritu lo que es el ayuno para mi cuerpo.

En la soledad con mi Padre hay tanta riqueza.

Pocos seres humanos saben cuánta riqueza hay en la soledad con Dios.

En la soledad con Dios se desarrolla el nuevo hombre en mí.

A Dios le agrada que sus hijos busquen la soledad con él.

Cuando estoy solo con Dios, me siento yo mismo, soy yo mismo.

Amo la soledad con Dios, porque amo la libertad.

Sólo con Dios puedo ser verdaderamente humano, pues Dios es el creador de lo humano.

Algunos seres humanos le tienen pánico inconsciente a la soledad con Dios.

No es a la soledad con Dios a la que le tienen pánico, sino a sí mismos.

Es un miedo inconsciente de encontrarse consigo mismo delante de Dios.

“…. Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo”. Génesis 3:10 RV60

Desgana hacia la oración es muchas veces miedo inconsciente a Dios.

En la soledad con Dios, el altísimo me dirige hacia él.

En ella él me revela los secretos de mi espíritu.

En ella él corrige mi mala conducta, y me muestra su misericordia.

En la soledad con Dios puedo ver hacia dentro de mí, puedo ver mis entrañas espirituales y al Espíritu de Dios que habita en ellas.

Quienes desean la perfección espiritual aman la soledad con el creador de los espíritus.

Sólo en la soledad con Dios encuentro el sentido de mi existencia.

La soledad sin Dios puede ser destructiva.

Sobre todo cuando busco una mano amiga, y sólo me encuentro con puños cerrados.

Tú te preguntaras…

- ¿Qué hace este concretamente cuando está solo con Dios?

Yo te respondo…

- Orar.

Lo primero que hago cuando estoy solo con Dios es escribir en mi diario las ideas y los pensamientos que me ocupan en ese momento.

Eso son los puntos que traeré a Dios en oración.

Si un pensamiento que me ocupa es muy complejo, reflexiono sobre él, hasta que el Espíritu de Dios me revele su secreto.

Luego leo la palabra de Dios y reflexiono sobre ella.

Por lo general, lo hago en forma escrita.

Cuando leo las escrituras, casi siempre leo libros completos o varios capítulos.

Leo hasta que me sacie por completo.

Luego comienzo a adorar a Dios y a interceder por ti.

Después leo en otros libros pensamientos que me edifiquen y me ayuden en el desarrollo de mi vida y mi relación con Dios.

Me gusta mucho leer Salmos, reflexiones y testimonios sobre la vida de otros cristianos.

Por último me quedo tranquilo delante de Dios y observo cómo el Espíritu de Dios obra en mi vida.

En mí y en mí alrededor.

Espero, que con esta corta descripción, haberte saciado tu curiosidad.

No tienes por qué programar tu tiempo de oración como yo lo hago.

Quizás tienes ideas mejores que las mías.

Bueno, que Dios te bendiga con su soledad.

Amén. 

0 comentarios:

Publicar un comentario

Google+ Followers

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...