Ministerio El Remanente Inc. - Iglesia Cristiana El Remanente

30 enero 2016

Mi Goliat ©

Regularmente la historia de David y Goliat se usa en las iglesias para introducir a los niños en la lectura y meditación de la Biblia, para los jóvenes y adultos ese pasaje luce como si se tratara de una linda “fábula” de esas que escuchábamos cuando niños.

Sin embargo, la realidad es que ese pasaje bíblico encierra una enseñanza muy profunda y verdadera que bien vale la pena meditar.

El pasaje se encuentra en 1 Samuel capítulo 17 y refiere el caso de una batalla entre el pueblo de Israel y los Filisteos, quienes contaban entre su ejército con un gigante que medía 6 codos y un palmo esto es casi tres metros.

Guerrero fuerte y experimentado en batallas de nombre Goliat.

Este hombre retó al pueblo de Israel durante cuarenta días, instándolos a enviar al mejor de sus hombres para que peleara contra de él, el perdedor junto con su pueblo serían siervos del vencedor y su pueblo.

El pasaje refiere que los soldados de Israel y el mismo rey Saúl le tenían miedo y no sabían cómo vencerle, al grado que Saúl ofreció una gran recompensa al valiente Israelí que venciera al gigante pero nadie había aceptado el reto hasta que apareció el joven David.

Un pastorcito de ovejas que por mandato de su padre Isaí visito el campo de batalla buscando a sus tres hermanos mayores a quienes les llevaba un encargo de su padre.

Cuándo este jovencito llegó al campamento en el día 40 de la batalla, escuchó el reto que lanzaba el temible Goliat al pueblo de Israel, sorprendido manifiesta su indignación al decir…

“… ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?”. 1 Samuel: 17:26 RV60

Por supuesto que él aceptó el reto, a Saúl el rey no le resulto del todo agradable puesto que le dijo…

“… tú eres muchacho, y él (Goliat) un hombre de guerra desde su juventud”. 1 Samuel 17:33 RV60

Pero terminó por aceptar la osadía de David ya que no había nadie más y por lo tanto no tenía otra opción.

Me imagino cual fue el desencanto de Saúl el rey al darse cuenta que el joven David no pudo vestir la armadura del rey, no sabía siquiera como caminar con ella, así que se despojó de esa vestimenta y se armó con tan solo cinco piedras pequeñas para su honda.

Hasta aquí quiero que observemos lo siguiente.

* El pueblo de Israel, pese a contar con un ejército poderoso, estaba temeroso no tanto del ejercito filisteo sino de un solo hombre, Goliat.

¿Cuántas veces en nuestra vida, manifestamos nuestro temor y angustia por una situación específica, pasando por alto un sin número de eventos que pudieran ser peores?

* Pese a tener toda una historia llena de testimonios de cómo Dios libertó a Israel de otras batallas, tanto el rey Saúl como su pueblo, parecían haberlo olvidado y temían en gran manera a ser derrotados por Goliat y su pueblo.

En nuestro caso, cuando miramos a nuestro pasado notamos cuán grande ha sido Dios con nosotros al bendecirnos ricamente y darnos la victoria en un sin fin de situaciones difíciles.

Sin embargo, también nos olvidamos de ello y pensamos que no saldremos adelante y que Dios no estará con nosotros esta vez.

* Ante su desesperación, el rey Saúl acepto la única opción viable, aún sin creer en él, es decir, en el pastorcito David.

Para fortuna de Saúl, David fue el guerrero enviado por Dios.

Sin embargo, en nuestro caso hay ocasiones que ante nuestra desesperación recurrimos a cualquiera para salir adelante sin reparar en las consecuencias.

Conozco cristianos que han recurrido a brujos “blancos” o a los amuletos o a las “oraciones milagrosas” con el pretexto de no hacer mal a nadie y que… a lo mejor es la forma que usa Dios para con ellos, espero que tu no seas así.

Continuando con la historia de David y Goliat, observamos que este último se indignó al ver a David enfrentarse a él pues dijo.

“… ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos?”. 1 Samuel 17:43 RV60

Asegurando que lo mataría de inmediato, por su parte David le dijo al gigante esto.

“Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado”. 1 Samuel 17:45 RV60

Así que acto seguido David blandió su honda y con la primera piedra dio justamente en la frente del gigante con tal fuerza que la piedra se incrustó haciéndolo caer al suelo para ser rematado por David utilizando la propia espada de Goliat con la que también cortó su cabeza.

Así tan rápido David acabó con el hombre que atemorizó al pueblo de Israel quienes vencieron a los filisteos pues estos huyeron al ver la caída de su paladín.

Esta porción del pasaje nos muestra lo siguiente.

* David confiaba plenamente en Dios, pues como carta de presentación y para convencer a Saúl que podría con el gigante le narró las veces que había luchado con osos y leones para defender su rebaño y como Dios lo había librado de tales batallas, por tanto Dios lo libraría ahora. (1 Samuel 17:34-37 RV60)

Esa confianza del joven David para enfrentar tan temible enemigo estaba basada en sus experiencias anteriores con Dios.

Si por nuestra parte nosotros mantuviéramos presente en nuestra mente las maravillas que Dios ha hecho en nuestra vida, entonces también tendríamos una confianza plena en Dios para salir delante de los problemas que enfrentamos por muy difíciles que parezcan.

Tenemos muy arraigadas nuestras costumbres que bien pueden dar una impresión equivocada de nuestra confianza en Dios por tanto vale la pena analizarnos a nosotros mismos para detectar esos pequeños defectos que pueden ser causa de tropiezo para los demás.

Conozco a un hermano que aparentemente no trabaja y da la imagen de ser un flojo, perezoso, holgazán, lo cual refuerza con la frase… Dios proveerá y que en su vida es un hecho real, así que muchos piensan que es un abusivo y flojo que da mal testimonio, cuando la realidad es que este hombre si trabaja.

Sin embargo, sus actividades son diferentes y en lugares y horarios que no tiene muchos testigos, así que de ninguna manera está mal, pero debe cambiar su actitud en el sentido de hablar de su trabajo y decir como Dios lo ha prosperado, en lugar de dar la imagen de no hacer nada y que todo… le cae del cielo.

* Dios hizo el trabajo, David fue solo un instrumento.

¿Se imaginan ustedes la velocidad de esa pequeña piedra para incrustarse en la frente de Goliat?

¿Creen ustedes que un muchacho como David tendría la fuerza para lograr que una piedra… lisa de río (1 Samuel 17:40 RV60) sin filo en ninguna de sus caras, tomara la velocidad de una bala para traspasar la piel, fracturar y penetrar el hueso de un hombre tan fuerte?

Adicionalmente…

¿Tener la puntería tan exacta en medio de una batalla considerando que Goliat se abalanzaba sobre el pequeño David?

Definitivamente fue Dios quien lo hizo.


David dijo...

“… vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos”. 1 Samuel 17:45 RV60

Y es la misma frase que nosotros debemos emplear para afrontar esas situaciones difíciles en las que Dios nos puede dar la victoria.

Todos tenemos Goliats en nuestra vida, que se manifiestan en diversas maneras, por tanto, aprendamos de este pasaje que no solo es para los niños sino para todo aquel que gusta de aprender de la palabra de Dios.

Amén.

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