Ministerio El Remanente Inc. - Iglesia Cristiana El Remanente

29 enero 2016

Ceguera Espiritual ©

Una actitud muy común en nuestra época, es la ceguera espiritual que ha afectado al ser humano, desde la creación.

Jesús nos mostró cómo pueden ser curadas tanto la ceguera física como la espiritual por medio de la fe y permitiéndole a Dios trabajar en nuestra vida.

“Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él”. Juan 9:1-3 RV60

Muchas veces nos hemos encontrado con situaciones desesperantes en la vida, cuando queremos convencer a otros de lo que nosotros espiritualmente vemos y que ellos, por la ceguera espiritual que padecen no pueden ver.

La ceguera espiritual es producto del pecado que separa a los hombres y las mujeres de Dios.

El sufrimiento existe porque el pecado está siempre presente en el mundo, pero los sufrimientos del mundo vienen del pecado, no de Dios.

El hombre que sufría de ceguera y al cual Jesucristo devolvió la vista, padeció esa condición, para que el poder de Dios se manifestara en él.

Muchas veces sentimos que somos nosotros los que tenemos que mostrarles a los “inconversos” lo que nosotros creemos por fe, como si ellos fueran capaces de comprenderlos.

Debemos de tener en mente siempre que el único capaz de revelarles el mundo espiritual es Dios y en los tiempos en que Dios disponga.

Nosotros no podemos más que echar la semilla, pero de ninguna manera convencerlos a ellos, de lo que nosotros hemos experimentado.

Cuando una persona ha experimentado a Jesucristo en su vida y a Dios manifiesto con poder en su camino, no hay manera de que nadie lo pueda convencer de lo contrario.

Pero cuando las personas están separadas de Dios por sus pecados y no han recibido a Jesucristo en su corazón, no pueden ver el mundo espiritual, mucho menos el poder de Dios manifiesto en sus vidas.

Así como un ser humano que ha nacido ciego no puede comprender lo que es ver, porque nunca lo ha experimentado, de la misma manera una persona que nunca ha experimentado el poder de Dios en su vida, puede comprender la naturaleza y el poder del Dios vivo actuando en el universo.

Las personas que están ciegas espiritualmente, por lo general, no se dan cuenta de su situación, porque no la comprenden.

Si queremos ver cambios en las personas que amamos y que no tienen el conocimiento de Jesús, debemos ser muy conscientes que nosotros estuvimos igual de ciegos que ellos.

Jesús mismo nos tocó un día y ese día abrió nuestros ojos y la gente se preguntaba…

“Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: Él es; y otros: A él se parece. Él decía: Yo soy. Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Vé al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista”. Juan 9:8-11 RV60

Jesús es el mismo ayer y hoy.

Jesús es capaz de devolverle la vista a los que la han perdido y curar la ceguera espiritual de los hombres y mujeres que no han podido ver el mundo espiritual.

Pero es necesario que busquen y confíen en Jesús primero y que le obedezcan cuando les diga…

- Ve y lávate.

Antes de que esto suceda, es imposible que las personas que son ciegas espiritualmente, puedan ver el mundo espiritual.

No desperdiciemos el tiempo tratando de convencerlos de lo que nosotros vemos, y ellos no pueden.

Mejor pidamos a Jesucristo que los toque con poder, para que las obras de Dios se manifiesten en ellos y que les devuelva la vista, como algún día y por su inmensa gracia y misericordia, lo hizo para con nosotros, para que el poder de Dios sea manifestado en nuestra vida, para honra y gloria de Jesús


Amén.

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