Ministerio El Remanente Inc. - Iglesia Cristiana El Remanente

01 enero 2016

Año Nuevo ©

Es indudable que al comenzar un nuevo año, hemos de desear que éste sea mejor que el año pasado, en el cual hemos visto ruina tras ruina, el derrumbamiento de todos los valores humanos y de todo aquello sobre lo que el hombre podía apoyarse en el mundo.

Hubo fortunas perdidas, hogares destruidos, pueblos deportados, bombardeos, incendios, destrucción, devastaciones, hundimientos de grandes países, duelo, frío, hambre, paralización de la industria, desempleo, etc.

Hemos atravesado todo esto en los últimos tiempos.

Hemos visto miserias indecibles que nos oprimen el corazón y si quizás no todos tuvimos que pasar por el crisol o la hoguera, son muy pocos los que no han llegado a sentir su calor.

Tal como el profeta Habacuc decimos…

“¿Hasta cuándo, oh Jehová…?”. Habacuc 1:2 RV60

Hemos atravesado estas cosas y desde el punto de vista humano, las perspectivas que tenemos para este año no son mejores.

Entonces…

¿Cómo no desear que este año sea mejor que el pasado?

Pero si, efectivamente hemos visto abundar los males.

¿No hemos sentido al mismo tiempo y a través de la prueba, los efectos dulces de la sobreabundante gracia de Dios?

Nuestros proyectos, nuestros planes y nuestros deseos han sido trastornados, pero he aquí que en lugar de hallar la ruina, hemos sido enriquecidos con bienes permanentes, con cosas de lo alto y hemos recibido en nuestro corazón bienes infinitamente más preciosos que los que hemos perdido.

Hemos sentido la simpatía del Señor.

Hemos gustado su amor.

Hemos participado de las riquezas de su gracia y de su gloria.

Hemos aprendido algo más de él mismo.

¿No compensa esto y con creces lo que hemos podido perder?

Teníamos mucho que aprender, cosas que ignorábamos hace un año.

Esperábamos que el año nos resultara bueno, en el sentido de poder conservar lo que poseíamos y quizás aumentarlo.

Esperábamos tener menos dificultades y preocupaciones.

Pensábamos quizás en haber finalizado el período en la escuela de la prueba y sin decirlo, esperábamos reposar.

Nuestras esperanzas, nuestros proyectos fueron derribados como por un viento, pues los caminos de Dios no son nuestros caminos y hemos estado en su escuela, dura para la carne, pero donde al mismo tiempo, hemos gustado la bondad del Señor, quien nos ha llevado a sus pies y nos ha dicho como a Simón.

“… una cosa tengo que decirte… ”. Lucas 7:40 RV60

Hemos comprendido que él tenía una cosa que decir al mundo a nuestros países y a otras naciones a la iglesia a nuestros hermanos, pero cada uno de nosotros debe decirse…

- He comprendido que él tenía una cosa que decirme a mí en particular.

Pienso que esto es lo que cada uno de nosotros ha experimentado intensamente el año pasado.

Y si durante el año que transcurrió hemos estado a los pies del Señor, escuchando lo que él tenía que decirnos, disfrutando de su amor, de su paz, de su gozo y de su presencia, si durante ese tiempo hemos conocido mejor a nuestro amado salvador y hemos aprendido más de él, entonces no diremos que el año que pasó fue malo, bendeciremos al Señor por todas las bendiciones que hemos recibido de su parte durante el año pasado, mientras pasábamos por la prueba.

Por cierto, habremos experimentado, maravillosamente, lo que vivieron los compañeros de Daniel en el horno de fuego, estando él con nosotros.

En este nuevo año, por sombrío que pueda presentarse, caminemos apacible y gozosamente, confiados en la palabra que dice…

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”. Isaías 26:3 RV60

Amén.

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